MI VIAJE AL TEIDE

Faro y guía durante muchisimos años de la navegación, barcos que aprovechando los vientos alisios cruzaban el atlántico o bajaban por la costa africana.

Estando de viaje de novios en la isla de tenerife, intente subir al Teide pero no pudo ser, porque estaba totalmente nevado, no solo la cumbre, sino todas las cañadas, impresionante, bonito, bonito, era mediados de Diciembre.A los cinco años, volvimos a la isla era finales de Octubre, alquile un coche y llegamos al pie del puerto de buena esperanza cerca del aeropuerto de los Rodeos y comenzamos a subir.

Es un puerto largo, sube de 100 metros a 2500, se aprecia en la ascensión los distintos cambios de la vegetación, primero subtropical, luego prados, a continuación alpina, para acabar llegando a las cañadas con una vegetación de supervivencia. Tomamos un café en el parador y acontinuación al teleférico que te asciende hasta los 3.400. La subida era única. Dura unos 15 minutos y vas viendo como cada vez es mayor la amplitud del horizonte, el día era claro, limpio y se veian las islas de Gran Canaria , Fuerteventura y Lanzarote, dicen que hasta las costas del Sahara.

Una vez que bajas del teleférico, hay que ascender unos 300 metros, hasta llegar a la cumbre, la tierra por donde subiamos era lava fina y dicen que das dos pasos hacia arriba, pero la lava cede uno para atrás, como eramos jovenes no nos costo demasiado tiempo.

Al llegar a la cumbre te das cuenta de que es un volcán. Todavía por las fisuras salen pequeñas erupciones de azufre y la tierra está caliente.

El crater del volcán tiene un diámetro de unos 200 metros, yo llegue hasta la parte norte, donde hay una cruz y es la parte más alta, habia un poco de viento y me agarraba como una lapa a la cruz, desde donde se divisaba la parte noroeste y las islas de Hierro, La Palma y Gomera, esta parte es la más escarpada y me parecía que si me caía, llegaría rodando a Garachico o a Icod de los vinos, desde abajo mi mujer me hacia fotos de las que después fardaba, aunque realmente la ascensión no tiene ninguna dificultad, merece la pena subir, porque tienes unas sensaciones diferentes, casi te crees un pájaro y que puedes volar.

He vuelto y en días de buen viento hay cantidad de practicantes de aladelta y parapente.

Animaros y a volar.

 

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