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LAS CATARATAS DE IGUAZU Una de las maravillas de la naturaleza estuve dos dias visitándolas, están en el noreste de Argentina y suroeste de Brasil, tiene un aeropuerto y se llega en vuelos de Buenos Aires, Sao Paulo, Rio Janeiro, yo llegué desde Buenos Aires. Pero hoy os voy a contar una experiencia que pocos viajeros la hacen, tuve la suerte de tener una guía, María Angeles, que era una gran profesional y descendiente de una de las etnias de la zona, congeniamos enseguida y como soy un guindilla le asaltaba a preguntas, y entablamos amistad y nos tomamos cariño, a la tarde me dijo: - José Juan, mañana vais a viajar con mi familia por la parte baja del río hacia las cataratas.
Iba amaneciendo y en la espesura de la selva había infinidad de telerañas en una de ellas, recogiendo del suelo una hoja, que me dijeron era muy parecida a una mariposa, la lanzaron hacia la telaraña, al vibrar apareció rápidamente la araña, corría como un gamo, fue hacia la hoja, la pinchó, pero creo que cogió un cabreo terrible al darse cuenta que era una hoja y no la mariposa. Llegamos a la orilla del río, que en esos dias estaba impresionante, porque unos días antes, hubo muchos días de lluvia, nos montaron en la canoa y fuimos subiendo el río, hacia las cataratas, a derecha e izquierda a tope de vegetación, con todas las aves como yo digo "almorzando" eso sí que es trabajar para llevar la comida a casa. Llegamos justo a unos metros de las cataratas el ruido era ensordecedor, mi mujer estaba un poco asustada y gritaba - ¡Vuelta! ¡Vuelta! Yo muy macho no gritaba pero estaba tan acojonado como ella, se reían de nosotros pero a la vez gozaban de enseñarnos algo nuevo para nosotros, el espectáculo era maravilloso como en la película "La Misión" el choque de las aguas formaba una cortina de agua finísima que caía sobre nosotros y nos empapaba, volvimos hacia sus casas y comimos con ellos. Nos prepararon diferentes pescados de río ensartados a la parrilla, caza una especie de corvarán de agua dulce, un lagarto pequeño riquísimo, frutos del bosque y unas cervecitas, café y terminamos con unas caipiriñas. Uno de los consejos que nos dieron era que lleváramos calzado fuerte e fuéramos bien cubiertos, porque lo que más les duele y sorprende es que las peliculas casi les sacan en taparrabos y ellos dicen que no, que cuando sus antepasados iban a cazar iban bien cubiertos o sino embardunados con cremas que preparaban para no ser molestados o picados por insectos y animales. A mí me picó un abejorro en la mano y me dejo el aguijón clavado, me hicieron encender un cigarrillo y me quemaron el punto donde tenía el aguijón, salió y me frotaron con una hierba, no tuve ningún problema conocen infinidad de hierbas para todo tipo de males. Hoy en día, hay viajes organizados, para recorrer estos ríos, apuntaros que merece la pena. |
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