LA PASTA
Italia se enorgullece de tener una sólida
tradición de consumo de pasta a través de los siglos.
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En las pinturas
de las tumbas etruscas de Cerveteri aparecen ya el palo de amasar
y la ruedecilla para realizar la masa de hojaldre casera y, como
relata una sátira de Horacio, las tiras de pasta cocida que
los romanos llamaban Laganum. El Laganum
seguramente constituye el antepasado de los tallarines (tagliatelle)
que aún hoy se llaman Lagane en muchas regiones
meridionales.
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En 1279 un legado testamentario de un soldado
genovés cuenta entre los bienes de la herencia con un Barrilito
lleno de macarrones (Bariscella plena de macaronis)
En el siglo XVI, los macarrones eran conocidos en toda Italia pero sobre
todo en Sicilia como se nos enseña a través de la comedia
del arte: durante una pelea amorosa un napolitano insulta a su rival
siciliano llamándolo Come Macarrones (Mangia
Maccheroni).
Sin embargo, la mayor difusión de la pasta , en particular de
los espaguetis, se verificó en la primera mitad del siglo XIX
en Nápoles gracias a la brillante invención del tenedor
de cuatro dientes la cual fue realizada por Gennaro Spadaccini, chambelán
de Fernando II.
Pocas décadas después, mientras los espaguetis conquistaban
las clases mejor posicionadas, un nieto de Spadaccini, Cesare, inventó
el primer Hombre de Bronce y prescribió una nueva
y esmerada selección del grano duro para obtener un alimento
limpio, gustoso y saludable.
Hoy como entonces, sigue siendo siempre la calidad superior del grano
duro la razón principal del éxito de la pasta italiana
en el mundo; en efecto, nuestra legislación impone el uso exclusivo
de grano duro en la fabricación de la pasta, mientras muchos
otros países productores no están vinculados a esta
obligación de pureza.
Por ende, es sólo con un grano duro óptimo que se realiza
la verdadera pasta, alimento de primer grado , nutriente y equilibrado,
reconocido fundamentalmente por todos los modernos estudios médico-nutricionales.
Genuina porque es enteramente natural, energética porque es rica
en glúcidos y prótidos, la pasta también es fácilmente
digerible gracias a la exigua presencia de lípidos.
Es un produto ideal, símbolo de la dieta mediterránea
que otorga armonía entre industria y naturaleza.