PAELLA


·HISTORIA. 

La Hoya de Buñol es una comarca situada en el interior de la provincia de Valencia donde  se encuentran cuatro pueblos que tienen un clima, costumbres y modo de vida muy similar. De mayor a menor tamaño son: Buñol, Yátova, Macastre y Alborache.

Durante el siglo pasado la principal fuente de riqueza de la comarca era la agricultura, las zonas de labranza estaban, a menudo, a larga distancia de los núcleos urbanos y como el único medio de transporte era el carro y  prácticamente era imposible realizar los viajes de ida y vuelta en el día, los agricultores debían pasar  varias jornadas en el campo haciendo noche en modestas casas de labranza.

Durante el periodo de trabajo la alimentación era a base de  embutidos, algo de caza y comida "de caliente" que ellos mismos cocinaban en un utensilio de cocina, tipo escudilla, muy parecido a la sartén pero sin mango para poder ser fácilmente transportado en un carro lleno de sacos.

Los platos que solían cocinar eran de confección rápida y sencilla y de consistencia sólida: migas, mojete (con harina de almortas y bacalao) y gazpacho manchego. Eran a la vez primero y segundo plato.

La mentalidad de los habitantes de estos pueblos siempre ha ido unos años por delante de los de las poblaciones limítrofes, este hecho fue esencial porque los varones del siglo pasado no tuvieron ningún reparo en ayudar a las mujeres de la casa en las tareas de la cocina haciendo que naciera la paella.

En las fiestas y días señalados se degustaban tartas y dulces típicos cuya preparación requería una dedicación exclusiva por parte de las mujeres, las habituales cocineras. La base de la alimentación en la Valencia del siglo XIX era el arroz "caldoso" cocinado en un puchero de barro o metal.
 
Los hombres empezaron a echar una mano siendo ellos los que, mientras las mujeres preparaban los dulces, confeccionaban  la comida principal a partir de arroz y conejo de monte que ellos mismos habían cazado. Pero los agricultores solo se sentían cómodos cocinando en el mismo utensilio que llevaban al campo y para ellos el punto idóneo de cocción del arroz era obtener un alimento de consistencia semiseca, como el mojete o las migas: había nacido el arroz en paella (la palabra paella define el utensilio de cocina similar a la sartén pero sin "rabo").

Aunque la paella era el plato característico de los días de fiesta en la Hoya de Buñol, solo era conocido fuera de estas poblaciones por algún veraneante. La construcción del ferrocarril en el siglo XIX propició la llegada del turismo desde la capital de la provincia, tanto de fin de semana como de veraneo.   A principios del siglo XX  Buñol era una de las localidades de España con mayor oferta hostelera por encima de muchas capitales de provincia.

Actualmente  tan solo queda  abierta al público una de las ventas famosas por sus paellas: Venta Pilar. Recordemos que  las ventas eran los hoteles de antaño, como bien recogió Cervantes  en "Don Quijote".

Los veraneantes que se alojaban en ventas  y en casas particulares, probaron, gustaron y se llevaron con ellos la receta de tan exquisito plato a la que se le fueron haciendo variaciones: primero se cambió el conejo de monte por conejo de cría y más tarde por pollo. Luego surgió la paella de marisco, la mixta, etc. Este plato ya no es patrimonio ni de un pueblo ni de una provincia, es internacional.

 

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