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por koldo iturrioz (Guadarrama.- Madrid)
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| Elaboración: Preparar una infusión con el té negro y cinco decilitros de agua hirviendo. Dejar reposar unos cinco minutos, pasarlo por un colador fino y dejarlo entibiar. Lavar las ciruelas, sumergirlas en el té, tapar y dejarlas reposar durante una hora hasta que estén tiernas. En una cazuela, de fondo hondo y grueso, mezclar el vino con el azúcar, el zumo de limón, los clavos de especie, una rama de canela y un pellizco de nuez moscada y calentar hasta ebullición. Incorporar las ciruelas, escurridas y continuar la cocción, a fuego suave, durante unos treinta minutos, removiendo de vez en cuando. Mezclar la mantequilla con media cucharada de laurel molido y una cucharadita de tomillo y trabajarlo enérgicamente hasta obtener un compuesto cremoso. Untar las codornices con esta preparación y ponerlas en una bandeja resistente al calor. Verter el vino blanco alrededor y cocerlas en el horno, a fuego fuerte, durante unos treinta treinta y cinco minutos, rehogándolas de vez en cuando con el propio jugo de la cocción. Apagar el calor general del horno, dejando sólo la parrilla encendida y gratinar durante unos cuatro minutos hasta que estén doradas. Servir inmediatamente acompañadas con las ciruelas cocidas, con su jugo, y decoradas con unas hojas de lechuga hoja de roble. |
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| Esta originalidad --positiva, por cierto-- nos la sirvieron en Rafol´s de La Valetta, Malta. El chef es un joven cocinero paisano de Carme Rouscadellas, que se ha afincado en este nuevo Gibraltar y que triunfa con una cocina moderna, pero sin caer en las estridencia de la cocina de diseño. | |||||