MI VIEJO SAN JUAN

El vuelo que hace el trayecto Madrid - San Juan de Puerto Rico, normalmente suele salir hacia las 2-3 de la madrugada y dura unas 7-8 horas, pero con el cambio horario llega a San Juan hacia las cuatro de la mañana cansado y con prisa de llegar al hotel y de que acabe pronto el papeleo aduanero, es entonces cuando te das cuenta de que estas haciendo algo diferente, nada más bajar del avión recibes una brisa de aire que te despierta y ya tienes ganas de visitar rapidamente la ciudad. Llegar al hotel, ducharse, cambiarse pedir un taxi y al "Viejo San Juan".

La ciudad esta enclavada en una amplia bahia y se ha ido extendiendo hacia el interior. Protegiendo la entrada de la bahia y el puerto, esta situado el fuerte "El Morro" posiblemente una de las construcciones militares de defensa más espectaculares en todo el mundo, es inmenso y totalmente restaurado, desde el se divisa todo el tráfico del puerto, salen diariamente impresionantes barcos cruceros que recorren las diferentes islas del mar Caribe.

Los sábados y domingos es cuando más cruceros salen, Ħos imagináis! barcos de casi 200 metros de eslora y 60.000 toneladas con 1.000 personas de tripulación y 2.000 pasajeros, Ħtela!. Cuando los barcos van saliendo de puerto, tocan sus sirenas, con todos los pasajeros en cubierta, saludando a los que estamos en el fuerte, será una tontería pero te emociona.

Saliendo del fuerte, hay una colina, con hierba, verde, verde y siempre impecable, que va descendiendo hacia el viejo San Juan, con sus casas de 1, 2 pisos a lo sumo tres, casas preciosas que forman un conjunto de calles, estilo colonial y esa sensación de que no tienes prisa, de que no estás agobiado y que lo único que quieres es sentarte en una de sus plazas y tomarte un trago, en compañía de sus habitantes y charlar con ellos. Volver a levantarte y visitar las casas donde vivieron Pablo Casals y Juan Ramón Jiménez.

Muchas de estas casas, tienen en el bajo tiendas, donde te entran unas ganas locas de comprar, por el colorido y por lo cariñosos que son en el trato, también hay bares, restaurantes, pero sobre todo me encantó un hotel "El Convento" un convento del siglo XVIII totalmente reformado, con su claustro y jardín interior, que te meten enseguida en otras épocas.

El gremio de comerciantes del viejo San Juan, ha puesto varias guaguas que recorren todas las calles y van parando según les haces el alto, son entre tranvía y autobús, con los asientos mirando al exterior y sin puertas ni ventanas, yo me montaba todos los días en ellos, gozando como un crío.

A el viejo San Juan, todavía no ha llegado demasiado la influencia en el comer de EEUU. Todavía se mantienen muchas costumbres culinarias de la cocina criolla y colonial muchos de los restaurantes, están regentados por nietos o bisnietos, de gallegos, catalanes, mallorquines, andaluces, vascos, etc. Es curioso que despúes de 100 años, todavía marquen fuerte su procedencia, incluso ya no española o autonómica sino de pueblo o comarca.

Muchos de los platos que he comido recuerdan su procedencia española, a pesar de que no conocen el frío es normal que guisen platos como: las alubias, garbanzos cocidos, bacalao, es riquísimo el pollo que ellos llaman "saltarín de grano".

Tienen muy buen pescado en sus costas y preparán unos extraordinarios camarones que son langostinos, un plato riquísimo son las arañitas, que es un platano rallado, luego lo unen y lo frien.

Como en la isla no existe el cultivo de la vid no tienen cultura del vino, pero hacen unas bebidas de frutas de locura, piñas coladas, coco loco, zumos de fruta, granizados, normalmente al mediodía sin alcohol y a la noche con un poquito de ron, para entrar en ritmo, bailar y llegar como dice Joaquín Sabina en su canción, a las 6 viendo la luna amanecer en buena compañía.

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