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PASTAS
FORMAS DE LAS PASTAS
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Hay más de cien formas distintas de pasta. Esto, que podría
parecer un capricho excesivo a primera vista, tiene su justificación
desde la óptica de los gastrónomos de la pasta: los
italianos. Cada forma requiere, dicen, un tratamiento distinto en
la condimentación. Y, si se reflexiona un poco sobre ello,
es fácil comprender que una lasaña exige una salsa
consistente y de sabor más acentuado que unos tallarines,
por ejemplo. Unos macarrones deben aderezarse con una salsa capaz
de bañarlo por dentro; unos spaguetis pueden quedar deliciosos
con un poco de aceite de liva, hiervas y tomate picado, mientras
que unas conchas grandes son apropiadas incluso para contener un
relleno espeso y de cierta consistencia. Las diversas pastas pueden
también servirse como acompañamiento de otros platos.
Para tomarlas de esta manera generalmente se preparan con un poco
de mantequilla o aceite, en moldes o tortas y en ensaladas.
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Las reglas para la correcta cocción
de las pastas son muy sencillas:
Verter en una olla agua abundante. Añadir
sal y un poco de aceite. Cuando el agua esté en ebullición
incorporar la pasta.
Si la pasta es larga es conveniente dejar que ésta se introduzca,
poco a poco, en el agua hirviendo, revolver bien para que no se
peguen unas con otras y cocinar hasta que esté en su punto.
No se pueden dar tiempos exacto para la cocción, pues ésta
depende de muchos factores como la actitud del lugar, la calidad
del agua, el tipo de pasta, etc. Lo ideal es que la pasta esté
al dente (no totalmente cocida).
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