TRADICION Y LEYENDA EN TORNO AL HUEVO

Todos los pedazos se transformaron en cosas buenas y útiles: la parte inferior de la cáscara del huevo formó el firmamento sublime, lo superior de la yema tornóse el sol radiante, lo superior de la clara fue en el cielo la reluciente luna; toda manchita de la cáscara fue una estrella del firmamento; todo pedazo oscuro de la cáscara tornóse una nube en el aire. Desde entonces avanzó el tiempo...
(El Kalevala, cultura popular finlandesa)

El huevo ha sido considerado en diversas culturas el germen de la creación del Universo. Esta idea es común a celtas, griegos, egipcios, hindúes, chinos, japoneses y otros pueblos.
En la tradición china el Caos, que dará origen al Mundo, tiene la apariencia de un huevo de gallina. Más tarde el huevo se abre y los elementos pesados forman la tierra (Ying) y los ligeros y puros forman el cielo (Yang).

El huevo aparece además en las culturas milenarias como símbolo de la renovación periódica de la Naturaleza.

La idea de vuelta a la vida que representa la primavera en la tradición pagana es adoptada por la Pascua cristiana. El huevo confirma y promete la resurrección, el renacimiento; un volver a empezar como lo hace la Naturaleza misma.

Casi todas las regiones de España convierten al huevo en protagonista durante el tiempo pascual. Ofrecer panes o dulces aornados con huevos duros es una costumbre arraigada todavía. Como sigue siendo una tradición en diversos países colorear o pintar los huevos de Pascua.
En el litoral mediterráneo, desde Cataluña hasta Murcia, son típicas las monas de Pascua: pastel o bollo con huevos duros que en la Comunidad Valenciana, por ejemplo, se moldean con formas de animales y decoran con anises. Ya en la época romana se elaboraba un roscón de huevos que en primavera servía de ofrenda a personas o divinidades.

En esta tradición también se incluyen los hornazos de Salamanca, rellenos de trozos de chorizo y carne, sin faltar el huevo. En otras zonas de Castilla, Andalucía, Aragón y el oeste peninsular son clásicos durante la Pascua otro tipo de hornazos que, según el Diccionario de la Real Acádemia de la Lengua, vienen a ser "roscas o tortas guarnecidas de huevos, que se cuecen juntamente con ellas en el horno".
Volviendo a lo mitológico hay que recordar que desde la antigüedad en muchos pueblos el huevo simboliza la fecundidad. Por eso, junto a la leche y la miel, ha sido considerado como alimento revitalizador.

Espléndido reconstituyente tras el acto amoroso para algunos y vigorizante del impulso erótico para otros, los huevos han gozado a través de los siglos de buena reputación en el amor. Esta es la razón de que en algunos países el huevo haya sido incorporado tradicionalmente en las ceremonias nupciales, como en la Francia del S. XVII, donde la novia el día de la boda rompía un huevo al entrar en su casa para ser feliz en su nuevo estado. En Sicilia todavía hoy el novio sigue cascando dos huevos a los pies de la novia al llegar al nuevo hogar. La presencia y uso de huevos en las bodas no es exclusiva de Europa. Ritos similares se conocen en algunas etnias de Marruecos, así como entre los persas y los habitantes de la isla de Java.

En este breve recuerdo de tradiciones y leyendas destaca la que tiene como protagonista al Huevo de Colón. Está inspirada en la ocurrencia del gran navegante cuando, después de oír a sus detractores celosos de sus descubrimientos en América, les invitó a mantener un huevo apoyado sobre uno de sus polos. Al ver que no lo conseguían, Colón cascó cuavemente un extremo del huevo para que se sostuviera esguido. Cuando le dijeron que aquello no era difícil, contestó: "Ya lo sé, pero era necesario que a alguien se le ocurriera".
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