El Sr. ZARAUZ

Querido amigo:

Acabo de entrar en tu página de Internet y leyendo las anécdotas de tu padre, me viene a la memoria, una que como tal, siempre la he considerado, aunque nadie salvo yo mismo, participo de ella.
Me explicare.

Sería allá por el año 1970 supongo y volviendo de madrid, camino de Donostia, me detuve yo algo tarde en el Hostal Castillo, para comer.
Hacía un tiempo estupendo y yo creo que me senté al aire libre , en una especie de terraza o porche, que allí había.
Mientras comía, noté que muy cerca estaba el Sr. Zarauz, "duro" al parecer, Inspector de Hacienda y al que tu padre vino a saludar.
Intercambiaron algunas frases amistosas y le invitó a sentarse junto a la pared, en algún sillón más bajo, para tomar con él café.
Se alejaron, por ese motivo, algo de mi mesa y siguieron hablando un poco más de tiempo.

De pronto, se levantó tu padre y volvió con unpar de libros, de aquellos alargados, Diario y Mayor, que se utilizaban para llevar la contabilidad.
El Sr. Zarauz, comenzó a revisarlos muy interesadamente y de vez en cuando, le hacía alguna observación a tu padre, el cual con gran vehemencia, explicaba y justificaba su contenido. En algún caso incluso, parecía que discutían y todo.
Yo no salía de mi asombro y dada la fama "dura" que tenía el Sr. Zarauz, me estab imaginando ya, el "palo" que le iba a meter a tu padre, por las irregularidades, que sin duda se habían detectado.

Al fin, terminé de comer. Pedí rápidamente la cuenta, me levanté e hice todo lo posible para al salir, pasarlo más cerca de ellos, para enterarme, cómo iba la inspección. Y ahí vino lo bueno, los libros de contabilidad, contenían recetas de cocina y ese era el tema de la conversación...

Ya ves, es una pequeña tontería, pero me hizo mucha gracia y siempre la recuerdo. Un fuerte abrazo.

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