LA CURACION DE UNA ULCERA

Llega un chicarrón, muy joven, acompañado de su madre a la consulta del médico de cabecera
y, después de saludarle cariñosamente, le manifiesta la señora el motivo de su visita.

-Mire, don josé. Mi hijo lleva unos meses que no se encuentra bien. Dice que se le avinagra todo
cuando come, aun cuando efectúe las comidas sin vino ni vinagre.

Reconocido el joven por el médico, éste observó que padecía un principio de úlcera y, a la vez que le
recetaba un medicamento, le prescribió un régimen consistente en papillas, puré de patatas y merluza
cocida.

Una vez que se despidieron, el enfermo leyó cuanto decía sobre el régimen a seguir y le dice a su
madre:

-Ama, pero si no nos hemos acordado de preguntarle cuando debo de tomar lo indicado en el régimen.

Vuelven a la consulta, les abre la puerta el mismo médico y a la pregunta formulada, les contesta,
bastante pensativo, ya que conocía el apetito de aquella familia y el suyo tampoco era manco.

-Antes de las comidas.

Le agradecieron la aclaración, y cuando al cabo de ocho días, realizo el médico una visita al enfermo,
este le manifestó que, aun cuando no se encontraba bien del todo, sí había experimentado una
ligera mejoría.

-Bueno, pues vamos a curarte del todo. La primera prueba a surtido efecto; además veo que has
tenido fuerza de voluntad para seguir mis consejos, por lo que te felicito, pero, ahora hay que
suprimir las alubias. Es decir, seguirás haciendo lo mismo, pero suprimiendo las alubias-manifestó
en presencia de la madre del muchacho.

A la semana siguiente, a la pregunta de ritual, contestaba el enfermo:

-Dormir hago bien, pero no me encuentro nada bien. Paso un hambre...

- Pues si quieres curarte. Ahora vas a dejar de comer todo, excepto la papilla, el puré y la merluza,
ya que, de lo contrario, es fácil que el día menos pensado vayas al otro barrio.

Le miró toda la familia asustada al médico, pero vigilaron constantemente al enfermo para que
cumpliera a rajatabla con el régimen.

Hoy en día no queda rastro de la úlcera.

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