LOS RECIEN CASADOS
Se sientan unos recién casados franceses a almorzar y me piden
dos raciones de paella a la valenciana y dos de chateaubriand.
Coincidió que tuve que salir varias veces al comedor a presentar
varios plats de mi creación, y cada vez que pasaba al lado de
la parejita en cuestión me decían : "delicieux",
"merveilleux", etc. Me di cuenta que celebraban la preparación
de los chateaubriands, por lo que me acerqué a ellos y, fijándome
en la mesa, les digo:
·Vous n'avez pas de moustache...
·No- me contestan.
· "j'ai de moustache française Savora", porque
vi que en la mesa no se les había servido mostaza y era mi intención
ofrecerles una de marca francesa.
A todo esto ellos habían dejado de comer y hacían verdaderos
esfuerzos para no soltar la carcajada, para lo que tuvieron que ponerse
la servilleta ante sus bocas.
Yo no salía de mi estupor. Voy a la cocina, tomo el frasco de
mostaza, me fijo y veo que pone "Moutarde", en lugar de "moustache"
que tan tranquilamente les ofrecía yo. Volví rápidamente
y me expliqué:
·Je suis trompé. C'est ècit mourtade.
Se levanta la señora, acerca sus preciosos "morritos"
a mi cara y colocándose los dedos sobre sus labios y retorciéndolos
como si tuviera bigote me dice:
· Ça cést une moustache y, señalando el
frasco, et ça c'est de la mourtade.
Jamás he vuelto a confundir el bigote con la mostaza.