LAS ANGULAS

Un día de feria, entré en una carniceria a comprar carne. Estando esperando a que me sirvieran, entra en la carnicería el tío del carnicero que vivía en un caserio de un pueblo cercano; después de haber vendido su ternera nos dice: "Que había comido por primera vez angulas y que estaban muy ricas".

Me guiña el ojo el sobrino y me dice:"Igual se las han servido sin quitarles las tripas, como las serviste tú la última vez".

Y le contesta el tío: "Yo, no sé si tenian tripas, pero estaban muy ricas".

Y digo yo: "Lo peor es que a lo mejor tendrían ojos"

Contesta el tío: "Mire Señor, al quitar las tripas, salen las cabezas con sus ojos al mismo tiempo. ¡A eso no hay derecho! Y ¿cuánto pagó?.

"70 pesetas. me contesta".

"¡Qué barbaridad! Yo, cobro algo más pero quitando a cada angula, tripas y ojos.

El tío se quedó muy enfadado y se fue al Restaurante que se las habían servido, llamó a la señora y todo enfurecido le dice "Que las angulas que le sirvieron, tenían tripa, cabeza y ojos; yo mismo vi los ojos"

"¿Quién te ha dicho eso?".

"Un cocinero muy bueno".

"¿Cómo se llama?".

"Castillo".

La Señora del Restaurante me llama por teléfono y me dice: "¡Oiga Castillo! ¿Cómo sirve Vd. las angulas?.

"Yo las sirvo al pil-pil".

Y riéndose me dice: "A Vd. un día le voy a quitar las tripas, la cabeza y los ojos"

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