LA SEÑORA ALEMANA
Un señor alemán, ingeniero,
residente en Bilbao, solía venir con su señora varias
veces al año a almorzar a mi hotel. Llevaba casi dos años
sin venir; en esto que me lo veo con su señora, hablando con
mi hija y la maître.
Me acerco muy contento y les saludo.
- ¿Qué
tal?
- Muy bien ¿y
usted?
- ¡Bien, gracias
a Dios!
- ¡Señora!
La encuentro mucho más guapa que la última vez.
Al decir esto,
mi hija y la maître se largaron y me dejaron solo con la pareja.
- ¿ De verdad
me encuentra más guapa ?
- ¡Comó!
¡Si parece que le han quitado veinte años de encima! ¿ Qué
come usted o qué hace para conservarse así ? Es para
decírselo a mi esposa.
- Llevo una vida
corriente: trabajar, ayudar a mi marido, etc…..
Los dos estaban
simpatiquisímos conmigo; hacemos el menú y me voy a la
cocina.
Todas apuradas
me dicen la hija y la maître:
- Pero aitá
(papá) ¡si es otra! ¡se murió la de antes!
- ¡Cómo
que otra!
- Sí se
casó otra vez; esa señora no ha estado nunca aquí.
¡Cómo has metido la pata!
- ¿Yo meter la
pata? ¡Bien contentos están los dos y bien simpáticos!
El me ha regalado un precioso habano. Además, ¿cómo
me voy yo a acordar de todas las señoras, si unas veces las
ves con unas peluca diferente, con mini o maxi..? ¡Cambian tanto!
Para mí el caso es que se vayan contentas.